La semana pasada fui a comer al Cienfuegos, un restaurant que ha salido comentado en varias revistas o al menos en la revista El Sábado de El Mercurio), en general con buena crítica.
En el barrio bellavista (Calle Constitución), un restaurant que me pareció con super onda, de mucho look, diseño... como todos los que están "de moda"; la verdad super bien. También me pareció muy acertado que ofrezcan estacionamiento, cuando uno llama para reservar. Difícil estacionarne en ese barrio a las 9 de la noche, cualquier día...
Todo partió bien, hasta que llegó el mozo a ofrecernos aperitivo y a comentar la carta. Me parece que cuando uno sale a comer debe tener la certeza de que será atendido en forma agradable, hacernos pasar un buen rato y sin tener ningún tipo de problemas, sólo relajarse... Sin embargo, cuando uno de las personas que estábamos quiso cambiar unos platos y mezclar otros -por dieta- no por mañoso, no pudo. Por ejemplo, un pescado a la plancha con verduras en vez de un pescado con puré y aderezos. No me cabe la menor duda de que debe de haber estado muy rico en la combinación que el chef creó, pero también pienso que el restaurant debe "adaptarse" al requerimiento del cliente. No es tema de plata, sólo tema de volundad y de una mente un poquito más amplia. También puede ser que el mozo se haya aprendido de memoria los platos y le era imposible salirse de eso, pero prefiero pensar que era definición del restaurant (así no hablo tan mal de la persona).
La verdad es que comimos bastante rico (al menos los que pudimos comer casi de todo), pero con un servicio que deja bastante que desear y con precios por sobre el promedio.
Salimos diciendo que no volveríamos por lo mal que nos atendieron, pero cuando fuimos a buscar el auto nos encontramos con un señor (cuidador de los autos que no estaba cuando llegamos), nos dice que le tenemos que pagar $ 2.500 por el estacionamiento y que además debemos esperar a que él sacara todos los autos que estaban tapando nuestra salida. Insólito hasta ahí no más nos llegó la paciencia, super razca cobrar el estacionamiento sin que antes lo hayan dicho, sin que existiera ningún letrero informativo y además luego de pagar una comida atendida bastante mal y cara. Uno de nosotros fue a alegar y a decirle a una señorita que estaba en el bar y que era la "jefa" al menos en ese momento a decirle lo "razca" que era el restaurant en cobrar el estacionamiento (especialmente después de la cuenta y el mal servicio) sin antes dejarlo claro. Ningún restaurant relativamente decente te dice que tienen estacionamiento al lado sin decir que es pagado. La pobre se quedó con la boca abierta, creo que nunca nadie le había dicho eso... su respuesta ... peor aún...." Haaaa señor, lo siento...." y sigió conversando.
En definitiva, comida buena y lugar "choro", pero no es suficiente para disfrutar de un restaurant. Debe ser agradable en todo aspecto.
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